Hoy es uno de esos días en los que las calles vuelven a estar vacías.
Uno de esos en los que prefieres desaparecer. O mejor no prefieres nada. Quedándote tal y cómo estás. Aguantando los duros puños de una vida que no deja de ventilar cuando hace un frío de cojones.
Hoy las copas son las que se derraman por dentro. No hay brindis. Ni nada que celebrar.
No. Porque hoy el dolor gana a la risa.
Hoy toca ver en dónde no estás, porque siguen siendo los mismos sitios en los que sigo estando, aunque no quiera.
Hoy más que sentirme como en casa, me siento fuera de lugar.
Hoy he entendido la relatividad del tiempo. No termina el día cuando a mi ya me ha parecido un mes.
Hoy, soy una puta egoísta que no quiere nada.